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Comprender qué está ocurriendo desde la experiencia de la persona, sin reducirla a una etiqueta.
Cómo trabajamos
La atención no se reduce a “hablar de problemas”. El proceso se organiza en momentos que permiten comprender, intervenir y revisar el avance.
Comprender qué está ocurriendo desde la experiencia de la persona, sin reducirla a una etiqueta.
Explorar motivo de consulta, antecedentes, funcionamiento actual, recursos, contexto y, cuando procede, riesgos o necesidades adicionales.
Identificar relaciones entre emociones, pensamientos, conductas, vínculos, experiencias y condiciones del entorno.
Organizar una explicación clínica de trabajo que oriente prioridades y permita decidir qué intervenir.
Definir objetivos, estrategia, modalidad y criterios para revisar el avance.
Aplicar técnicas y recursos seleccionados según las necesidades identificadas y la evolución del proceso.
Revisar cambios, obstáculos, nuevas necesidades y pertinencia del plan de trabajo.
Fortalecer aprendizajes, recursos y estrategias para favorecer autonomía y mantenimiento de los cambios.
Los momentos pueden superponerse o repetirse según el caso. La evaluación y la intervención se ajustan a la información disponible y a la evolución clínica.